Decir que el objetivo último de la vida es ser feliz es uno de los clichés más utilizados. Lo difícil es contestar qué se necesita para alcanzar la felicidad.
Para las ciencias económicas y sociales, y desde luego la política, es de gran interés el grado de satisfacción de los integrantes de una sociedad.
La importancia del tema es tal que la Declaración de Independencia de Estados Unidos dice: “Los derechos irrenunciables de las personas son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad? ¿Pero cómo conseguimos ésta?
La felicidad es un estado de ánimo positivo. Se trata de un estado complaciente para la persona que lo posee, posiblemente resultado de una actividad bioquímica cerebral.
La geografía de la felicidad
El psicólogo Adrian White publicó un Mapa Mundial de la felicidad, en el cual los ciudadanos de Dinamarca, Suiza, Austria, Islandia, Bahamas, Finlandia, Suecia, Bután, Brunei y Canadá se dicen los más satisfechos del mundo. Significará esto que sean los más felices.
Los factores que influyen en el nivel de satisfacción son las sanas relaciones con los demás y la cohesión familiar, lo que explica por qué México está entre los primeros 50 lugares de la clasificación.
La relación familiar y con la comunidad ayuda a sentirse felices, pero estar rodeados de personas no garantiza que la gente sea más feliz.
En la lista, los países superpoblados aparecen por debajo de los primeros 50.
La psicología y biología de la felicidad
La escuela de Psicología Positiva sostiene que las satisfacciones pueden ser obtenidas o ser aumentadas desarrollando fuerzas y virtudes del carácter.
De acuerdo con Martín Seligman, fundador de esta rama de especialización psicológica, sostiene que la buena vida se nutre de la correcta administración de las fuerzas de que dispone la personalidad para obtener el equilibrio interior.
Por ejemplo, sintiendo que la labor de uno en el trabajo aporta algo positivo y que gracias a ese esfuerzo el colectivo se beneficia a cierto grado. Si además tenemos actividades creativas, estaremos aportando factores favorables para que la felicidad se convierta en un estado profundo de nuestra manera de vivir.
La biología tiene sus propias hipótesis. Según algunas teorías, las personas deben su optimismo a una variante genética que les ayuda a insistir en lo bueno y hacer caso omiso de lo malo, según concluyó un estudio sobre las preferencias subliminales de la gente para imágenes felices, neutrales y amenazantes de acuerdo a la revista New Scientist.
La felicidad simplificada por la publicidad
Los creativos publicitarios piensan también en la felicidad, y explotan este concepto para dirigir los deseos de su público objetivo.
Un ejemplo es este comercial de Coca-Cola, que se transmite en España y que explota el concepto. Su título es Estás aquí para ser feliz.
En Méxcio, un caso emblemático ha sido la campaña de Palacio de Hierro titulada "Soy totalmente palacio", desarrollado por la agencia Terán TBWA.
El concepto de la felicidad y el consumismo subyace en la mayoría de sus eslógans. Dos casos son los siguientes: "Porque un psicoanalista nunca entenderá el poder curativo de un vestido nuevo" y "Hay dos cosas que una mujer no puede evitar, llorar y comprar zapatos".







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